Mensaje de Navidad del Alcalde de Reforma
Cada año que llega el 24 de diciembre, inevitablemente regresan los recuerdos de mi niñez.
Siempre he pensado que los niños son quienes más disfrutan la Navidad, y hoy lo confirmo al mirar a tantos niños felices en las calles, quemando chispitas y estrenando ropa nueva.
Recuerdo que cuando era niño, unos días antes de Navidad, mi mamá me llevaba a comprar mi ropa al sobre ruedas.
No era mucha cosa: una sola muda de ropa nueva al año. Esa ropa llegaba a la casa y la colgábamos en un ropero viejísimo que teníamos.
Mi mamá me decía:
—Esta es tu ropa del 24… y también la del 31.
Y yo era feliz, estaba emocionado, porque en aquellos tiempos estrenar ropa no era algo común; era un lujo que solo pasaba una vez al año y lo esperábamos con mucha ilusión.
Llegaba el 24, como hoy, y desde las 11 de la mañana yo ya estaba inquieto y desesperado:
—Mami, ¿ya me puedo poner mi ropa nueva?
—No, hijo, es muy temprano. Si te la pones ahorita, te vas a ensuciar.
En ese tiempo tenía 10 años, era un niño. Me iba a jugar al campo y regresaba como a las dos de la tarde:
—Mami, ¿ya me puedo bañar?
—No, todavía no.
Volvía a insistir como a las cinco de la tarde:
—Mamá, ¿ya puedo bañarme?
Y ella me respondía:
—Hijo, esa ropa es para la noche.
Y ya cuando eran como las seis y media o siete de la noche, regresaba emocionado y le decía:
—Mamá, ya es de noche… ¿ya me puedo bañar?
A lo que ella por fin respondía:
—Ya, báñate.
Salía corriendo a bañarme con agua del pozo, agua que estaba helada pero por la emocion ni frio sentia, el jabón Zote era mi jabon de lujo
Recuerdo que Terminaba de bañarme y el jabón Zote rosado se me quedaba pegado en el cabello.
Luego me ponía mi ropita nueva: mi pantaloncito, mi camisita… sin cinturón. Mis zapatos eran los de la escuela, todos gastados, pero yo los boleaba y los dejaba bien negritos con Johnson, brillando como nuevos.
Y en ese momento yo era el niño más feliz, quemando chispitas y paseando por todas las calles de la colonia El Carmen con ropa nueva🙂↔️
La ropa nueva tenia una regla solo la usábamos el 24 también el 31, el Día del Niño… y para ponérnosla siempre teníamos que pedir permiso.
Hoy recuerdo todo esto y lo comparto porque sigo creyendo que la Navidad no está en estrenar ropa ni en lo material.
Lo importante es estar en paz, estar tranquilos y agradecerle a Dios que nos permita llegar a un año más con vida y con la gente que queremos.
También pienso en quienes esta Navidad la pasarán en un hospital, enfermos, o extrañando a un ser querido.
Por eso lo digo de corazón: cualquier ropa que hoy llevemos puesta nos queda bien, y siempre será mejor que una bata de hospital.
Que el amor de Nuestro Señor Jesucristo renazca en esta Navidad, que su amor llegue a sus hogares y, sobre todo, que nunca salga de su corazón.
Lo escribo desde mi corazón, porque así me nació recordarlo y compartirlo.
Les deseo de todo corazón una muy feliz Navidad.
Pásenla bonito, en familia y con quienes más quieren. 🎄✨




