Un cónsul del cártel en Barcelona

 Un cónsul del cártel en Barcelona
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  • El cónsul mexicano Fidel Herrera fue enviado en una misión a España, pero no necesariamente para su país.

Redacción AN / MDS. – Por Antonio Baquero (OCCRP), Dana Priest (Washington Post), Nina Lakhani (The Guardian), Paloma Dupont de Dinechin (Forbidden Stories), Joaquín Gil (El País)

El Gobierno de México nombró a Fidel Herrera Beltrán como su cónsul en Barcelona, aunque hay considerables dudas sobre sus verdaderas lealtades e intereses durante su tiempo en España.

Desde el principio, Herrera se mantuvo aparte de otros diplomáticos que representan los intereses comerciales de su país y proporcionan rutinarias asistencias de viaje en al capital catalana.

Este artículo ha sido realizado en el marco de ‘El Proyecto Cártel’, una investigación Coordinada por Forbidden Stories, un grupo sin ánimo de lucro dedicado a continuar con el trabajo de periodistas asesinados. En ella participan 60 periodistas de 25 medios de 18 países y abarca varios aspectos de la violencia de los cárteles mexicanos, incluyendo el asesinato de periodistas en el estado de Veracruz.

Herrera raramente aparecía en eventos diplomáticos, donde los rumores se hacían eco de su poco ortodoxo nombramiento. La entonces embajadora mexicana en España, Roberta Lajous, dio órdenes en una ocasión de que no se le fotografiara con él, y el Ayuntamiento de Barcelona pidió explicaciones al ministerio español de Exteriores de por qué se habían aceptado sus credenciales.

En sus desplazamientos en la ciudad, este político mexicano de largo recorrido viajaba siempre en una cápsula de alta seguridad, algo muy inusual para un cónsul en un puesto tan placentero.

Herrera se movía “como un sheriff” en Barcelona, explica un agente de una policía española. “Siempre se movía en una cápsula. Con una furgoneta detrás, otra delante y con él en el centro. Si iba a un restaurante, se inspeccionaba antes”.

Sus guardaespaldas fueron pronto conocidos en la ciudad como los ‘hombres de negro’ por los trajes oscuros que siempre vestían.

El policía conoce ese detalle porque él y otros estuvieron observando a Herrera desde el momento en que llegó en octubre de 2015. Y lo que vieron fue un feroz torbellino de energía.

Herrera aparecía en exposiciones y subastas de arte, se reunía con empresarios y promocionaba sin descanso iniciativas comerciales. Medios de comunicación mexicanos informaron que puso la creación de un vuelo directo entre Barcelona y Cancún como una prioridad máxima. Pero también hizo visitas poco habituales a la cercana Andorra, un país que quedaba fuera de su jurisdicción consular.

“Era una máquina de hacer contactos”, explica otro responsable policial español que monitorizó a Herrera desde las sombras.

No se requiere un avezado trabajo detectivesco o modernas técnicas para identificar a Herrera como algo más que un burócrata representante de su gobierno. Una rápida búsqueda en Google revela los rumores sobre el siniestro exgobernador del estado mexicano de Veracruz.

Herrera nunca ha sido imputado por crimen alguno, pero ha sido abiertamente acusado de ser un líder de Los Zetas, uno de los cárteles mexicanos de la droga más violentos. Algunos incluso hablan de él como del líder máximo de esa cruel organización, el Zeta 1.

Altos responsables de agencias de seguridad de Estados Unidos confirman que han investigado los vínculos de Herrera con el cártel de Los Zetas así como presuntas actividades de blanqueo de dinero en Veracruz, Barcelona y los Estados Unidos.

“Herrera tomaría dinero de todo el mundo. Siempre estaba en sobornos”, afirma un mando de la Drug Enforcement Administration (DEA) que se refiere a intereses “en petróleo, carreras de caballos, minería y maquinaria pesada”.

La DEA no comenta si Herrera está actualmente bajo investigación, pero las autoridades españolas confirman que observaron sus movimientos y sus contactos durante su estancia en Barcelona. Fue una recopilación de indicios de inteligencia, no una investigación formal.

“A los servicios de inteligencia criminal de los Mossos (la policía catalana) llegaron informaciones de que el cónsul de México podía estar relacionado con redes de blanqueo y tener relaciones de tipo criminal con importantes traficantes de droga de Catalunya”, explicó Toni Rodríguez, jefe de la División de Investigación Criminal de los Mossos d’Esquadra en el seco lenguaje que los policías usan cuando hablan con reporteros.

Las fuerzas de seguridad españolas pararon de investigar a Herrera cuando repentinamente renunció a su puesto y regresó a México en enero de 2017, aunque su trabajo no se fue a la basura. Varias personas que aparecen en ese diagrama policial están ahora bajo investigaciones formales o han sido arrestados.


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Redacción Debate Chiapas

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